Recuperación del Olfato

Recuperar el olfato: un protocolo innovador desde la fisioterapia

En Cúrate en Salud hemos desarrollado un abordaje pionero para la recuperación del olfato en personas afectadas por COVID-19 o COVID persistente. Nuestro protocolo ENM (electro-neuro-moxibustión) nace en plena pandemia como respuesta a una necesidad real: ayudar a quienes, meses después de la infección, aún no habían recuperado el sentido del olfato.

Este protocolo ha sido reconocido por instituciones como la Fundación San Juan de Dios, y combina tres técnicas complementarias: electroterapia, fisioterapia neurológica y moxibustión, con el objetivo de activar los mecanismos naturales de reparación del sistema olfativo.

¿Por qué se pierde el olfato tras el COVID?

El SARS-CoV-2 ha dejado secuelas neurológicas y sensoriales en muchas personas. Una de las más frecuentes y persistentes es la anosmia (pérdida total del olfato) o la hiposmia (disminución del mismo). En algunos casos, incluso aparecen alteraciones como la cacosmia (percepción distorsionada y desagradable de los olores).

Aunque los mecanismos exactos aún se investigan, se sabe que el virus puede afectar directamente el epitelio olfatorio o generar procesos inflamatorios que impiden su correcto funcionamiento. Esta afectación puede mantenerse durante meses y no siempre responde a tratamientos farmacológicos.

¿En qué consiste el protocolo de fisioterapia para recuperar el olfato?

Nuestro enfoque combina diferentes técnicas que actúan desde distintos niveles para estimular la función olfativa:

1. Electroterapia

Aplicamos campos electromagnéticos pulsantes y radiofrecuencia de forma segura y localizada en la zona nasal y senos paranasales. Estos estímulos mejoran la microcirculación, el aporte de oxígeno y nutrientes, y favorecen la regeneración celular. También ayudan a restaurar el equilibrio bioeléctrico de los tejidos implicados en el sistema olfatorio.

2. Estimulación neurológica

Utilizamos estrategias sensoriales que involucran otros sentidos (vista, tacto, gusto) para activar la neuroplasticidad y fomentar el reaprendizaje olfativo. Exponemos al paciente a estímulos específicos, guiando una respuesta cerebral que busca “reconectar” el olfato.

3. Moxibustión

Incorporamos esta técnica no invasiva de la medicina tradicional china, que utiliza moxa (artemisa) para estimular puntos energéticos clave relacionados con la función olfatoria. Esta estimulación ayuda a reequilibrar el flujo de energía y la circulación en zonas específicas.

¿Cuándo se notan los resultados?

Los primeros cambios pueden aparecer desde la primera sesión, aunque cada caso evoluciona a su ritmo. Hemos trabajado con pacientes que llevaban entre 4 y 8 meses sin olfato, y la mayoría ha notado mejoras progresivas tanto en intensidad como en calidad de percepción.

¿Qué diferencia este tratamiento de otros?

A diferencia de los entrenamientos olfativos tradicionales, nuestro protocolo actúa desde la raíz del problema: el sistema nervioso, la microcirculación y la bioenergía del tejido. Es un tratamiento no farmacológico, no invasivo y basado en la fisioterapia especializada, con una mirada integrativa.

Un enfoque para recuperar lo esencial

El olfato está profundamente ligado al disfrute, la memoria y la vida cotidiana. Recuperarlo no solo mejora la percepción de aromas, sino también la calidad emocional y relacional de cada persona.

Si llevas meses sin olfato y sientes que nadie te da una solución clara, este protocolo puede ser para ti.